🐾 ¿Por qué los perros comen hierba?

Explora cómo los hábitos de tu perro reflejan su bienestar y conexión con el medio ambiente.

Factores que Influyen en el Comportamiento de Comer Hierba

¿Por Qué los Perros Comen Hierba?

Lo que dice la ciencia (y lo que su comportamiento podría estar expresando)

Si convives con un perro, seguramente lo has visto alguna vez mordisqueando hierba como si fuera una pequeña oveja. Es una imagen tan habitual que muchos tutores apenas se sorprenden, aunque la duda sigue rondando: ¿lo hacen porque se sienten mal? ¿porque les falta algo? ¿o simplemente porque les gusta?

Durante años se han repetido muchas teorías, desde la necesidad de purgar el estómago hasta posibles carencias de fibra. Pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre este comportamiento?


🧪 Lo que sabemos gracias a la investigación

Los estudios etológicos más amplios sobre este tema ofrecen una visión bastante clara: comer hierba es un comportamiento normal en los perros, y no suele estar relacionado con enfermedad ni con deficiencias nutricionales.

Un estudio de la University of California, Davis con más de 1.500 perros reveló que el 68 % comía hierba con frecuencia, aunque solo el 8 % mostraba signos de malestar antes de hacerlo. Además, menos del 25 % vomitaba después, lo que desmonta la vieja idea de que buscan provocarse el vómito para “limpiarse” el estómago.

Otro trabajo experimental de la University of New England observó a 12 perros sanos y comprobó que comían hierba con mayor frecuencia antes de las comidas que después, lo cual sugiere que puede estar relacionado con la rutina, el apetito o simplemente con una conducta exploratoria.

En síntesis:

  • No hay pruebas sólidas de que comer hierba sea un signo de enfermedad.

  • Tampoco se asocia de forma directa a deficiencias nutricionales.

  • Podría formar parte del comportamiento instintivo heredado de sus ancestros salvajes.

De hecho, se han encontrado restos vegetales en las heces de lobos y otros cánidos silvestres, lo que indica que esta conducta forma parte del repertorio natural del género Canis desde hace miles de años.

🧠 Lo que dicen los expertos en etología canina

Diversos especialistas en comportamiento animal coinciden en que este acto forma parte de la normalidad conductual del perro.

  • James Serpell (Universidad de Pensilvania) considera que comer hierba es una conducta natural, posiblemente relacionada con la exploración sensorial y la necesidad de variedad en el entorno.

  • Stanley Coren (Universidad de Columbia Británica) sugiere que, en algunos casos, puede tratarse de un “comportamiento de desplazamiento”, una acción que el perro realiza para liberar tensión o ansiedad leve.

  • Otros etólogos apuntan a factores más simples: el sabor, la textura, la temperatura de la hierba fresca o el placer que produce masticarla.

En todos los casos, el consenso general es que no se trata de un comportamiento patológico ni de un signo de deficiencia grave, sino de algo común, especialmente cuando el animal goza de libertad y acceso a espacios naturales.

Observar estos comportamientos con atención puede proporcionar pistas sobre el estado de salud general del perro antes de que se desarrollen síntomas clínicos. La epigenética resalta que el entorno y la nutrición juegan un papel crucial en la expresión de la salud, recordándonos que no todo está predeterminado genéticamente. Así, un simple gesto como morder un tallo de hierba puede ser parte de un diálogo silencioso con la naturaleza, reflejando el vínculo profundo entre el perro y su entorno.

Señales de Alerta

🌿 Factores que pueden influir

Aunque no sea una conducta preocupante, sí puede verse modulada por distintos factores fisiológicos o ambientales:

  1. Dieta pobre en fibra o excesivamente procesada: los perros que consumen piensos muy refinados pueden tener menos estímulos orales y buscar textura vegetal.

  2. Microbiota intestinal alterada: un intestino en desequilibrio puede modificar la forma en que el perro percibe y busca ciertos alimentos o fibras.

  3. Estrés o aburrimiento: algunos perros comen hierba por rutina o como conducta de sustitución, especialmente si pasan mucho tiempo solos o con poca estimulación.

  4. Instinto heredado: el comportamiento podría tener un origen evolutivo relacionado con la eliminación natural de parásitos intestinales, aunque esto no se ha confirmado experimentalmente.

  5. Factores ambientales: temperatura, humedad, olores del entorno, o incluso el tipo de hierba disponible.

🧬 Una mirada epigenética

Desde una perspectiva epigenética, este comportamiento puede entenderse como una expresión del equilibrio interno del organismo.
La epigenética nos enseña que el entorno —alimentación, emociones, microbiota, exposición a tóxicos, estrés o rutinas— modula la activación de ciertos genes que influyen en el sistema nervioso y digestivo.

Así, un perro con una microbiota comprometida, una dieta inadecuada o un nivel de estrés elevado puede manifestar pequeñas señales conductuales: lamerse en exceso, comer tierra… o buscar hierba con insistencia.

No significa que “esté enfermo”, sino que su organismo está comunicando un ajuste metabólico o emocional.
Observar este tipo de comportamientos con atención (sin alarmismo) puede ayudarnos a detectar desequilibrios antes de que se reflejen en síntomas clínicos.

“El comportamiento también es información biológica. Cada hábito, cada gesto, habla de cómo el entorno está dialogando con el cuerpo.”

⚠️ Cuándo preocuparse (y cuándo no)

En la mayoría de los casos, comer hierba es inofensivo.
Solo debemos prestar atención si se cumplen estas condiciones:

  • El perro vomita con frecuencia después de hacerlo.

  • Se muestra apático o con pérdida de apetito.

  • Presenta diarrea, gases o heces anómalas.

  • Mastica hierba de forma obsesiva o compulsiva.

También conviene tener precaución con zonas tratadas con herbicidas, fertilizantes o pesticidas, ya que la intoxicación secundaria es un riesgo real.

En esos casos, lo ideal es consultar al veterinario y revisar la dieta, el entorno y la función intestinal. A veces un simple ajuste alimentario o un suplemento probiótico es suficiente.

💚 Conclusión

Comer hierba es un comportamiento natural, frecuente y generalmente inofensivo.
Lejos de ser un signo de enfermedad, refleja el vínculo profundo entre el perro y su entorno. Sin embargo, cada animal es único, y su forma de interactuar con el medio nos da valiosas pistas sobre su equilibrio físico y emocional.

La epigenética nos recuerda que no todo está “escrito” en los genes: el entorno, la nutrición, la microbiota y las emociones también participan en la expresión de la salud.
Y, a veces, un gesto tan simple como morder un tallo de hierba es una forma de mantener ese diálogo silencioso con la naturaleza.

Compartir